De adolescente me diagnosticaron celiaquía. Recuerdo bien las dudas que surgieron a la hora de comprar, preparar las comidas, comer fuera de casa… fue todo un mundo. Y no negaré que la propia experiencia ha sido la principal motivación para especializarme y no dejar de formarme en patologías digestivas. Otro punto de inflexión en mi carrera profesional fue empezar a trabajar en el ámbito hospitalario y ver que la nutrición puede aportar beneficios a los enfermos frágiles y con especial atención a los que están luchando contra el cáncer. Esto me animó a formarme y especializarme en la nutrición oncológica. Y es que, a través de la alimentación, podemos mejorar la efectividad de los tratamientos y minimizar los efectos secundarios.
Como estilo de vida, me gusta el concepto Slow Life, este me acompaña en mi día a día. En el ámbito nutricional, este concepto se traduce en la adquisición de buenos hábitos alimentarios trabajando desde la mentalidad, conocer el binomio alimentos-emociones, tomar conciencia y mantener una buena relación de todos estos elementos. Este último punto me gusta trabajar a través de planificaciones personalizadas complementadas con sesiones de coaching nutricional, otra de nuestras especializaciones. Si tienes ganas de hacer un cambio, quiero acompañarte en este camino.

